Llega diciembre y con él, la misma pregunta de todos los años: ¿qué vino pongo en la mesa estas fiestas? Entre la comida de empresa, la cena de Nochebuena, la comida de Navidad y la del 25, más el detalle que tienes que llevar a casa de tus suegros… al final necesitas medio mundo del vino resuelto en dos semanas.

Así que vamos a ponértelo fácil. En esta guía te cuento, como sumiller, qué vino abrir en cada momento de la Navidad —del aperitivo al postre— y cuáles son los mejores vinos para regalar estas fiestas sin quedar mal ni gastarte una fortuna. Sin postureo y sin tecnicismos: solo botellas que funcionan.

Vino para Nochebuena y Navidad: la regla que lo simplifica todo

Antes de entrar plato por plato, quédate con una idea que te va a salvar cualquier comida navideña: el vino acompaña al menú, no al revés. En una comida larga, con muchos platos distintos, no busques «el vino perfecto» para toda la mesa. Busca ir cambiando de copa según lo que estés comiendo, igual que cambias de plato.

La progresión clásica funciona porque tiene lógica: se empieza por lo más ligero y fresco y se va subiendo en intensidad, para que ningún vino tape al siguiente. Espumoso o blanco al principio, tintos en el centro, dulce al final. Si sigues ese orden, es muy difícil equivocarse.

La regla de oro de la Navidad: empieza ligero y sube en intensidad plato a plato. Espumoso o blanco fresco para el aperitivo y los entrantes, tinto para las carnes y asados, y un dulce para los turrones y el postre. Nunca al revés.

Qué vino abrir en cada momento de la comida navideña

El aperitivo: empieza con burbujas

No hay mejor manera de abrir una comida de fiesta que con un espumoso. Un buen Cava, un Corpinnat o un Champagne ponen a todo el mundo de buen humor, despiertan el apetito y maridan de maravilla con casi todo lo que suele haber picando en la mesa antes de sentarse: jamón, marisco, unos langostinos, croquetas, aperitivos salados.

Si prefieres empezar con vino tranquilo, un blanco fresco y con buena acidez también cumple perfectamente: un Albariño, un Godello o un Verdejo con algo de recorrido. La clave del aperitivo es la frescura, porque su trabajo es abrir boca, no llenarla.

Y no te olvides del vermut, que en España es aperitivo de fiesta por derecho propio. Un buen vermut bien frío, con su hielo y su rodaja de naranja, es un clásico del picoteo previo a la comida y, además, abre el apetito de maravilla. En la enoteca tengo vermuts artesanos que no se parecen en nada al de siempre: desde clásicos rojos y blancos hasta un vermut ahumado que sorprende a cualquiera.

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Los entrantes de marisco y pescado: blancos con carácter

El marisco es el rey de muchas mesas navideñas, y aquí los blancos brillan. Con gambas, langostinos, una buena mariscada o un pescado al horno, busca un blanco con cuerpo y esa nota salina que parece hecha para el mar.

De la tienda: mi ViñaMar Godello (Pago Casa del Blanco, Cantabria) es perfecto para esto. Es un blanco seco, muy tenso, con una nota salada en la que se percibe la brisa del mar impregnando los viñedos. Con una mariscada, un partidazo.

Los asados y las carnes: el momento de los tintos

Llega el plato fuerte —el cordero, el cochinillo, el capón, el solomillo, la ternera— y con él, el tinto. Aquí es donde puedes lucirte con una botella con estructura, cuerpo y fruta madura que aguante la potencia de un asado.

Para carnes rojas y asados castellanos, un Ribera del Duero, un Toro o un Rioja con crianza son la apuesta segura. Si el plato es muy graso (cochinillo, cordero lechal), el tanino del tinto limpia la boca entre bocado y bocado y hace que no te canses del plato.

De la tienda: para un asado de los de verdad, mi OGGA Reserva (Bodegas Santalba, D.O.Ca. Rioja) da la talla de sobra. Y si quieres tirar la casa por la ventana con la mejor carne de la mesa, el Caballo Español (Sierra Almagrera): intenso, concentrado, con más de dos años de barrica que lo convierten en seda pura. Un vino para una ocasión especial, y la Navidad lo es.

El postre: no te olvides del dulce

Aquí es donde más gente falla. Llegan los turrones, los mazapanes, el chocolate y los polvorones… y se siguen sirviendo el mismo tinto de la carne. Error. Con el dulce hay que ir a un vino dulce, porque si el postre es más dulce que el vino, el vino sabrá amargo y ácido.

Un Pedro Ximénez con los turrones y el chocolate es una experiencia religiosa. Un Moscatel con el mazapán, un vino de Málaga o incluso un espumoso semidulce para los más golosos. El dulce cierra la comida por todo lo alto y deja a todo el mundo con una sonrisa.

Y para Nochevieja, las burbujas mandan

La Nochevieja tiene su propio protagonista: el espumoso. Para las uvas de la suerte y el brindis de las campanadas, un buen Cava, un Corpinnat o un Champagne son la elección de siempre, y con razón. Si quieres quedar de lujo, elige un espumoso con crianza, de esos con burbuja fina y sabor a pan tostado: se nota la diferencia y convierte el brindis en algo memorable. Para arrancar el año, no hay nada como una copa que haga «chin» de verdad.

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¿No sabes qué vinos comprar para tu menú de Navidad?

Pásate por la enoteca (c/ Menorca 28, Madrid), cuéntame tu menú de Nochebuena o Navidad y te preparo los vinos para cada plato. Del aperitivo al postre, resuelto en una visita.

Cómo llegar a la enoteca

Vinos para regalar en Navidad: acierta sin ser un experto

El vino es de los regalos más agradecidos que existen: queda bien, se disfruta y dice de ti que has pensado un poco el detalle. Pero también da miedo equivocarse. Estas son mis reglas para acertar seguro:

Piensa en quien lo recibe, no en lo que tú beberías

Si la persona no es muy de vino, regálale algo rico y fácil de beber, con etiqueta bonita y una historia que contar. Si es un entendido, sorpréndele con algo que probablemente no tenga: una uva rara, una bodega pequeña, una elaboración diferente. El mejor regalo no es el más caro, es el más pensado.

Un vino con historia vale por dos

Una botella con una buena historia detrás se recuerda mucho más que una etiqueta cara sin alma. Un vino del desierto de Almería, un blanco de una zona que nadie asocia con el vino, un tinto de una uva casi perdida… cuando regalas eso, no regalas una botella: regalas una conversación.

Para regalar de la tienda: el El Jefe (El Angosto, València) es un regalo redondo y asequible —un vino hecho con amor, homenaje familiar, que entra de maravilla—. Y para un regalo que impresione de verdad, el Santalba Amaro o el Caballo Español, que son puro espectáculo dentro de la botella.

Si dudas, regala una experiencia

¿No te decides por una botella? Regala una cata. Una tarjeta regalo para una cata de vinos en Madrid para dos personas es de esos regalos que la gente no se compra a sí misma, y por eso encanta. Tiene validez de 6 meses, así que quien la recibe elige cuándo y qué cata quiere. Regalas un plan, no un objeto.

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Una experiencia para dos personas, con 6 meses de validez para elegir la cata que más les apetezca. El regalo perfecto para quien lo tiene todo.

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Chuleta rápida: qué vino con cada plato de Navidad

Para que la tengas a mano cuando vayas a comprar, aquí tienes el resumen plato a plato:

Aperitivo (jamón, marisco, picoteo) → Espumoso (Cava, Champagne) o vermut
Entrantes de marisco y pescado → Blanco seco con cuerpo (Albariño, Godello, Verdejo)
Asados y carnes rojas (cordero, cochinillo, solomillo) → Tinto con estructura (Ribera, Toro, Rioja)
Turrones y postres → Vino dulce (Pedro Ximénez, Moscatel) o espumoso semidulce
Campanadas de Nochevieja → Espumoso con crianza para el brindis

El resumen, para que llegues a las fiestas sin agobios

Empieza con burbujas, sigue con blancos frescos para el marisco, saca los tintos con estructura para los asados y no te olvides del dulce para los turrones. Para regalar, piensa en quien lo recibe y apuesta por vinos con historia o directamente por una experiencia. Y si te lías, ya sabes dónde estoy: en c/ Menorca, con la botella adecuada para lo que necesites.

Felices fiestas y, sobre todo, buen vino.

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Preguntas frecuentes sobre el vino en Navidad

¿Qué vino se pone en la cena de Nochebuena?

Lo ideal es ir cambiando según el plato: un espumoso (Cava o Champagne) para el aperitivo, un blanco con cuerpo para el marisco y el pescado, un tinto con estructura para los asados y carnes, y un vino dulce para los turrones y postres.

¿Qué vino combina con el cordero o el cochinillo asado?

Tintos con cuerpo y estructura: un Ribera del Duero, un Toro o un Rioja con crianza. El tanino del tinto limpia la grasa del asado entre bocado y bocado, así que no te cansas del plato.

¿Qué vino va con el marisco en Navidad?

Blancos secos con cuerpo y buena acidez: un Albariño, un Godello o un buen Verdejo. Esa nota salina y fresca marida a la perfección con gambas, langostinos y mariscadas.

¿Qué vino se toma con el turrón y los dulces navideños?

Un vino dulce: Pedro Ximénez para el chocolate y los turrones, Moscatel para el mazapán, o un espumoso semidulce. La regla es que el vino sea siempre más dulce que el postre.

¿Qué vino regalar en Navidad para acertar?

Piensa en quien lo recibe: si no es muy de vino, algo rico y fácil de beber; si es entendido, una uva rara o una bodega pequeña que no tenga. Un vino con historia detrás siempre acierta. Y si dudas, una tarjeta regalo para una cata es un regalo que encanta.

¿Cuánto vino calculo por persona para una comida de Navidad?

Como referencia, entre media botella y una botella por persona en una comida larga con varios vinos, contando que se abre variedad. Mejor que sobre: el vino que no se abre se guarda para Reyes.

¿Qué vino se toma en Nochevieja para las campanadas?

Un espumoso: Cava, Corpinnat o Champagne. Para el brindis de las doce campanadas y las uvas de la suerte, elige un espumoso con crianza, de burbuja fina, que hace del brindis algo memorable.